Es
mi perro Basset houndt tranquilo, amigable, fiel amigo, cariñoso y orgulloso,
tiene todo lo que uno necesita en la vida, pero unos pequeños problemas en la
columna por sus vertebras me han cambiado la vida.
Mi
Napito con cariño, en mi mente rondan preguntas como ¿por qué a vos? ¿Qué hice
de malo? ¿qué más puedo hacer? ¿te falle en algo? Y sobre todo termino con perdóname
mi Napito.
Es
muy difícil ser tan insensible a veces quisiera no tener ese sentimiento de
ardor en el corazón y pecho que hasta raspa la garganta, y tener los ojos con
ardor.
Pero
en realidad que puedo decir, que puedo hacer, solo espero que toda la lucha que
hice por él me quede de consuelo que hice todo para que tenga una buena calidad
de vida.
Es
irónico pensar, creer y aceptar que calidad de vida es ponerlo a dormir, si tan
solo pudiera hablar y decir me, duele esta parte, no has esto que me lastima,
no me quiero estar en esa posición, no quiero comer esto.
Pero
lo más doloroso es que él si comprende de sentimiento, al solo escuchar por más
de dos cuadras el motor del carro sabe que ya va llegando uno a casa y empieza
la fiesta por recibirlo a uno, bajando de su cuarto que es mi cuarto para
recibirme contento.
Napito
es mi único amigo, un perrito que sabe escuchar al que le prohibí nunca
separarse de mi lado, sino que debía estar conmigo, me cambio tanto la vida que
la verdad ese amor que le tengo se va con él.
Lo
que uno desea es que no sufran sino quedarme con la gran imagen de ese
compañero.
Solo
puedo terminar esto con un agradecimiento a la vida por hacer ese tiempo que
compartimos juntos lo mejor de mi vida y que Napito piense lo mismo de mí.







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