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martes, 18 de febrero de 2014

UNA IDA Y VUELTA DE MARCO POLO



¿Cómo es la gente fuera de Italia?, narra los hechos más importantes del trayecto que hizo Marco Polo en búsqueda de nuevas formas de vida, como él describió a esas sociedades sus costumbres, su forma de gobierno, la economía de esas mismas regiones y sus costumbres, como también la gran duda de donde proviene la seda y las especies que son la comida y que son muy costosas en Europa.
            Para conocer un poco sobre su contexto del libro, el comercio de Europa seguía un sistema de triángulos, con productos de Oriente, Asia y Italia, productos como seda y especies. Pasaron por Acre (Palestina), donde el eminente eclesiástico Teobaldo Visconti les proporcionó cartas que explicaban al Gran Kan por qué no se enviaba a los 100 sabios solicitados. Al llegar a Asia Menor, recibieron noticias de que Visconti mismo había sido elegido papa, por lo que volvieron a Acre. En vez de 100 sabios, el nuevo pontífice, que había tomado el nombre de Gregorio X, envió solo dos frailes con las credenciales correspondientes y la potestad de ordenar sacerdotes y obispos, así como regalos para el Kan. La embajada reemprendió el viaje, y aunque los religiosos dieron marcha atrás por miedo a las guerras que azotaban aquellas regiones, los Polo siguieron adelante.
Con rumbo al golfo Pérsico, los tres viajeros cruzaron territorios que hoy corresponden a Turquía e Irán. Tenían intenciones de hacerse a la mar, pero como solo hallaron navíos “de mala calidad [...] cosidos con cuerdas” —a su juicio inadecuados para la navegación—, prosiguieron por tierra. Se dirigieron al norte y luego al este, atravesando inmensos desiertos, imponentes cordilleras, verdes mesetas y los abundantes pastos de Afganistán y el Pamir antes de llegar a Kashgar, población que hoy día pertenece a la región autónoma uigur del Xinjiang. Luego, recorriendo antiguas rutas de caravanas al sur de la cuenca del Tarim y el desierto de Gobi, arribaron a Cambaluc, la actual Pekín. Todo el viaje, durante el que hicieron frente a un clima implacable y a una enfermedad de Marco que no se precisa en el relato, tomó tres años y medio.
Marco toma nota de las curiosidades que encuentra en el camino: en Armenia, de la montaña donde se dice que se posó el arca de Noé; en Persia, de la supuesta tumba de los Reyes Magos; en el extremo norte, de tierras donde reina el frío intenso y la oscuridad perpetua, y así por el estilo. Es el primer escritor occidental en mencionar el petróleo. Aclara que la “salamandra” (el asbesto), lejos de ser la lana de un animal resistente al fuego, como se creía, es un mineral de la región uigur de Xinjiang. Cuenta que en China existe tal abundancia de rocas negras combustibles (el carbón), que uno puede bañarse con agua caliente todos los días. Por dondequiera que va, se fija en los adornos de la gente, la comida y la bebida —especialmente la leche fermentada de yegua de los mongoles—, así como en las prácticas mágicas y costumbres religiosas, los oficios y los artículos que se venden. Algo que nunca ha visto es el papel moneda, que circula en los dominios del Gran Kan.
Marco jamás revela su parecer: se concreta a relatar desapasionadamente lo que ve y oye, por lo que solo cabe imaginarse qué habrá sentido al recibir el ataque de salteadores y ver que a algunos de sus compañeros los mataban o los hacían prisioneros.
Marco afirma que los Polo estuvieron diecisiete años al servicio de Kublai Kan (el Gran Kan), y en ese período hizo muchos viajes para recabar información sobre regiones remotas del imperio, e incluso dice haber gobernado lo que hoy es Yangzhou, en la provincia de Kansu.
¿Fue siempre fiel a los hechos? Hay quien lo duda. Pues aunque es cierto que los mongoles desconfiaban de los chinos —sus vasallos— y por ello recurrían a extranjeros para administrar su imperio, parece poco probable que alguien de su incultura alcanzara el puesto de gobernador. Si bien es cierto que Marco pudo haber exagerado sobre el cargo, los eruditos aceptan la posibilidad de que fuera “un útil emisario de cierto nivel”.
Sea como fuere, Marco supo describir de forma fascinante metrópolis de riquezas incalculables y extrañísimas costumbres paganas, un mundo del que los occidentales no conocían nada o del que solo habían oído mediante fábulas y rumores. ¿Existían de verdad esas grandes civilizaciones más ricas que la suya? A los europeos les parecía imposible.
El Gran Kan poseía “el palacio más vasto y maravilloso que nunca se haya edificado —declara Marco—, [...] tan grande, tan hermoso, tan rico y tan proporcionado, que ningún hombre en el mundo podría imaginarlo o construirlo mejor”. Las paredes estaban recubiertas de oro y plata, con esculturas doradas de dragones, bestias y aves, caballeros e ídolos. El elevado tejado —de colores rojo, amarillo, verde y azul— resplandecía como el cristal. Sus espléndidos parques rebosaban de animales de toda clase.
En contraste con los tortuosos callejones de la Europa medieval, las calles de Cambaluc eran tan derechas y amplias que desde un extremo de la ciudad podía verse la muralla en el otro extremo. “No hay en el mundo ninguna otra ciudad a la que lleguen [...] tal cantidad de objetos preciosos y de gran valor”, afirma el veneciano, y agrega: “Penetran cada día en la ciudad más de mil carretas, cargadas exclusivamente de seda”.
Era asombrosa la cantidad de barcos que navegaban el río Yangtsé, uno de los más largos del mundo. Marco calcula que el puerto de Sinju debe haber alojado hasta 15.000 naves.
Entre las costumbres de los mongoles que refiere Marco está el casamiento de los hijos muertos: si en una familia moría un niño mayor de cuatro años y en otra fallecía una niña de más o menos la misma edad, los padres acordaban el matrimonio, formalizaban el enlace y hacían una gran fiesta. Se ofrecía comida y se quemaban figuras de papel que representaban esclavos, dinero y artículos del hogar, convencidos de que los desposados usarían todo ello en la “otra vida”.
Marco quedó impresionado con la destreza militar de los mongoles, sus métodos administrativos y su tolerancia religiosa. Entre los logros socioeconómicos de aquel pueblo estuvieron instituciones de beneficencia para los pobres y los enfermos; patrullas que combatían los incendios y desórdenes; graneros de reserva que contrarrestaban las dificultades provocadas por las inundaciones, y un sistema de correo que hacía posible la comunicación veloz.
Aunque supo de los intentos mongoles de invadir Japón, Marco no afirma haber estado en aquel país. Lo que sí dice es que en él abundaba tanto el oro, que la techumbre y el pavimento del entero palacio imperial eran de este metal. De los escritores occidentales anteriores al siglo XVI, Marco es el único que menciona Japón.
Durante siglos, el libro de Marco Polo ha sido tanto admirado como desprestigiado. En la actualidad, y tras evaluar todas sus imprecisiones, los eruditos lo catalogan como “una insuperable descripción” del reinado de Kublai en su apogeo.
Por su camino, Marco Polo entra a los siguientes territorios conocimos tanto en la antigüedad como son ahora mismo.
ITALIA: Génova Venecia
TURQUÍA: Estambul (Constantinopla) Trabzon Acre (Sarai)
GEORGIA: Monte Ararat
IRÁN (PERSIA): Golfo Pérsico
AFGANISTÁN
UZBEKISTÁN: Bujara
PAMIR:  Kashgar
CUENCA DEL TARIM
DESIERTO DE GOBI
MONGOLIA
(COREA)
CHINA (CATAY): Pekín (Cambaluc) Yangzhou Río Yangtsé Quanzhou
MYANMAR
VIETNAM
PENÍNSULA DE MALACA
SUMATRA
SRI LANKA
INDIA
Teniendo en cuenta las especificaciones correspondientes a casa ciudad, “Los hombres no son guerreros, pero son artesanos y comerciantes y guardan la ley indecente de Mahoma” por otra lado Marco Polo no solo da a conocer la cultura de las personas, sino que también relata la producción de los sitios visitados  “Hay caza maravillosa de animales y aves. La provincia de Balascia produce también trigo muy bueno, en grandísima cantidad, abunda en cebada y asimismo en mijo y panizo.”
Relata al mismo tiempo el color de la piel de las personas, “Bascia es una provincia que dista diez jornadas de la provincia de Balascia, es una región muy caliente, y la pueblan hombres negros, astutos y malvados; tienen su propia lengua y llevan en las orejas zarcillos de oro y de plata con perlas y piedras preciosas”.
Comenta sobre lo político de las regiones “El gran rey Cublay es muy apuesto, de estatura mediana, ni muy grueso ni muy flaco; tiene la cara redonda y blanca, los ojos negros, la nariz muy hermosa, y en toda la complexión de su cuerpo está muy bien proporcionado. Tiene cuatro mujeres a las que da el nombre de legítimas. El primogénito de la primera le debe suceder en el trono. Cada una de estas cuatro dispone para sí de una corte real en su propio palacio, pues posee trescientas doncellas escogidas y muchos criados eunucos y otros servidores sin cuento. Además tiene el rey muchas concubinas”.
Comenta de como las sociedad encuentran nuevos materiales mineros que son de gran utilidad, que para él ha de haber sido una nueva maravilla, “En toda la provincia de Cathay se encuentran unas piedras negros que se cavan en la sierras; puestas en la lumbre arden como leña y conservan el fuego largo tiempo, una vez se han prendido; si se encienden al atardecer, guardan la llama  toda la noche; y aunque en esa provincia hay mucha madera, muchos sin embargo se sirven de las piedras, porque la leña es  más cara”.
Al hacer una síntesis de las provincias como los lugares de donde anduvo Marco Polo en nuestros tiempos, se puede decir que es gracias a las invasiones de hombre occidental ya que por todo lo comentado por el autor se reconoce una cultura muy sólida, pero al atar dichas culturas es donde se rompe cualquier forma de gobierno.
Por ejemplo la India que fue un país ocupado por Gran Bretaña, y como la empobrecieron por medio  de llevar toda cultura occidental, es decir era un pueblo lleno de cultura de grandes riquezas, hoy en día en la India es un lugar donde el llmado “desarrollo” llego en forma de maquilas, las cuales hace zapatos, ropa y otros para satisfacer al mundo occidental como a Estados Unidos.
Países como Irak y Afganistán que hoy son el producto de las invasiones norteamericanas por controlar dos cosas la primera y la más importante el petróleo, la segunda todo el territorio de medio oriente, territorio que trae mucha riqueza cultural, económica, pero que la idea principal es llevar lo que en la globalización se considera como desarrollo y el capitalismo, pero un capitalismo de competencia y revalidad que se sujeta a las leyes del mercado con la oferta y demanda.
En otros pasajes narra: “En la provincia de Amus se encuentra al oriente; está sometida al Gran Kan sus hombres son idólatras. Tienen lengua propia y grandes rebaños de animales y abundancia de alimentos. Poseen muchos y excelentes caballos, que los mercaderes llevan a la India. Hay allí muchos búfalos y bueyes y vacas en gran cantidad. Los hombres y las mujeres llevan en sus brazos collares o ajorcas de oro y de plata de gran valor.
Sobre toda esta historia Marco Polo narra a gran Kan como el gran imperador de medio oriente, con algunas excepciones “Dejando atrás la provincia de Ziamba se navega ente el mediodía y el siroco d millas y se llega a Jana la Grande, que tiene de circunferencia  tres mil millas. En esta isla hay un rey que no es tributarlo de nadie, allí hay extraordinaria abundancia de pimienta, nuez moscada, espique, galanga, cubeba, clavo y otras especies. Acuden a ella muchos mercaderes, ya que obtienen grandes ganancias. Todos los habitantes de la isla son idólatras. El Gran Kan no ha podido sojuzgarlas”.
Hoy en día no podemos olvidar lo que Francia hizo con los vietnamitas tras la colonia que ellos impusieron en ese momento y la rebelión de los mismo hizo que Estados Unidos más tarde entraran a esa guerra que muchos la llaman la guerra que quieren olvidar, ya que fue su derrota del mismo, tanto militar como psicológica, una guerra donde perdieron la vida muchos de ambas partes, pero a pese a eso Vietnam es hoy una de las economías más fuertes de Oceanía.
Si me preguntarán si esos provincias como la narra Marco Polo vivían en subdesarrollo, creo que el subdesarrollo esta sobre todo en los países occidentales con sus costumbres, lo narrado por Marco Polo muestra a una sociedad bien organizada sin clases que si hay guerras si las hay pero pese a eso la diplomacia se imponía ante cualquier pugna.

DE GRANDES Y PODEROSOS A PEQUEÑOS Y ARRODILLADOS



América Latina, Asía y África, son continentes que en la historia de sus primeras civilizaciones se habla de riqueza, si bien es cierto que entre ellos existían una rivalidad, no se compara con lo que la sombra de Europa dejo en esos continentes, Alfonso Klauer en su texto ¿Leyes de la historia? Comienza con un apartado que le pone énfasis a lo que queremos llegar.
  Cuatro quintas partes de la humanidad viven sumidas en la pobreza. Son los hombres del Sur. Cinco mil millones de los seres humanos que habitan hoy el planeta, están condenados a nacer, vivir y morir en la escasez y en la precariedad, cuando no en la hambruna, la enfermedad, en medio de cruentas e inexplicables guerras, y en la miseria más desgarradora.”
La pregunta que surge de todo ello es ¿quién provoca la pobreza?, pues es fácil de saber que a lo que los Europeo le llaman desarrollo no es solo una forma de explotar a otras personas en pro de un beneficio especial de una o un grupo de personas, es por eso la necesidad de reconocer un poco de historia y voltear sobre el pasado como lo vuelve a recordad Alfonso Klauer.
“Así como el martillo es un instrumento insuficiente para construir una mesa; el simple recuento cronológico de los acontecimientos de la historia y menos pues el recuento simple de la versión oficial de los hechos; y la ausencia en la disciplina de las técnicas e instrumentos indispensables para una adecuada contrastación y verificación de muchos de los datos de la historia (que pertenecen a disciplinas a las que no se ha apelado, o muy tardíamente), se constituyen en recursos insuficientes para construir una versión científica de la Historia.
Asimismo, si apreciar el tamaño de los parlantes de radio en un automóvil no representa destacar los aspectos más relevantes del vehículo; destacar lo anecdótico, lo circunstancial y lo insignificante de los hechos históricos, y concurrentemente desechar a priori y hasta despreciar valiosos datos, resultan criterios muy pobres para acceder a la construcción de una versión científica de la historia.”
Todo estos comienzos siempre han tenido una temporalidad y es necesario recordar un poco a Mike Davis en los orígenes del tercer mundo, hace una Histografía del mundo de África y América precisamente en los años 1870 a 1914, cuando la humanidad se venía por un desplome económico, pero sobre todo un problema de tipo “natural” con la enfermedades, las pestes, las inundaciones y todo problema climático en el mundo.
            “Como podían darse cuenta los lectores contemporáneos de Nature y otras revistas científicas, [la gran sequía de los años 1876 a 1879 constituyó] un desastre de proporciones verdaderamente planetarias puesto que se registrar con casos de sequía y de hambre en Java, en Filipinas, en Nueva Caledonia, en Corea, en Brasil, en África austral y en África del norte. Hasta entonces nadie había sospechado que una importante perturbación climática pudiera producirse de manera sincronizada en toda la extensión de la zona tropical de los monzones, tanto en la China del norte como en el Magreb.”

            Para ello tenemos que comprender que todo este proceso de colonización no puedo ir sin los avances tecnológicos que los países de Europa adoptaron, uno de ellos es que tenían que buscar una forma más rápida para poder matar a las personas, no solo matar sino buscar la movilidad de una manera rápida, para poder llegar de un lado a otro.
           
   Como lo explica Alfonso Klauer: “Aunque no es la única, la guerra es quizá la más importante entre las diversas razones que dan cuenta de la relación de dominación que, durante mucho tiempo o episódicamente, ejerce un pueblo, el vencedor, sobre otro, el vencido. Y, aunque tampoco es el único, la guerra ha sido siempre el más importante instrumento de hegemonía. Por lo demás, sin excepción, siempre a través del recurso de la guerra, todos los imperios se han construido extrayendo grandes riquezas a los pueblos sojuzgados, que ésa, y no otra, ha sido siempre la razón de las conquistas.
El hombre –dice Jean Baechler [1]–, “es impulsado por pasiones irresistibles”: “ambición, codicia, avaricia, vanidad, orgullo, envidia”. Y puede pensarse que, además de premunidos de esas pasiones, debe haber correspondido el rol de catalizadores de las guerras a los que el propio Baechler denomina hombres de “talante pendenciero” [2].
Los líderes con “talante pendenciero” –llámense faraones, sátrapas, césares, emperadores, reyes anglicanos o reinas católicas, emires o sultanes, führers, o lo que fuera, pero también emperadores inkas y presidentes de repúblicas–, lanzaron así a sus pueblos a la conquista de sus vecinos. Ya sea para arrebatarles una riqueza puntual o una parte del territorio, o para someterlos íntegramente y hacerlos formar parte de su imperio. Pero, claro está, muchas guerras han sido desatadas para recuperar riquezas o territorios antes perdidos; para “sancionar” en represalia; para liberar territorios ocupados de pueblos aliados; o guerras de liberación contra algún tipo de opresor, externo o interno.
Para todos los casos, sin embargo, Clausewitz hizo famosa su afirmación de que la guerra es “una forma de hacer política por otros medios”. Pero, por sorprendente que pueda resultar, esa tan celebrada definición no pasa de ser una tautología, porque equivale a decir “la guerra es una forma de hacer política por medios violentos”.
Pero para la comprensión de los hechos de la historia, esa definición, además de inútil, acarrea otros problemas. En efecto, ¿qué se entiende en ella por “política”? Asumamos que supone –como lo dice un diccionario [3]–: “arte, doctrina y opinión referente al gobierno de los Estados”, o, en buen romance, “el manejo de la cosa pública interna”. Así, si reemplazamos en la definición de Clausewitz “política” por la prosaica definición de “política” que se acaba de dar, paradójicamente resulta que la guerra entre dos Estados es “una forma violenta de ventilar en el extranjero los asuntos internos”. Ni una ni otra resultan pues definiciones útiles y consistentes.
Baechler, por su parte, en una definición que no pasa de ser un buen deseo, define la “política” como “el orden cuya misión es asegurar la paz para la justicia...” [4]. En este caso, haciendo la sustitución correspondiente, resulta que, patéticamente, la guerra “es una forma violenta de asegurar la paz para la justicia”. Hagamos sin embargo una última sustitución, pero esta vez con la definición que diera el Papa Juan XXIII sobre “política”: “la forma más alta de ejercer la caridad[5]. En este caso, pues, resulta una no menos patética definición de guerra, que debería entenderse entonces como “una forma violenta de ejercer la caridad”.”
Pese a todo esto ahora surge una nueva conspiración y sobre todo me refiero al continente Africano, la verdadera riqueza eran todos los hombres que podían trabajar en las fábricas del hombre “blanco”, pero lo que realmente sucede es que Europa tiene manchada sus manos de tantas personas, las grandes aventura que se  mencionan en el recorrido que tuvieron al África, no es más que solo hechos de masacres y matanzas, hechos que hoy quieren dejar en el olvido, la gran pobreza, las grandes desigualdades, la forma hasta de matar son herencias de ellos mismos.
Como lo menciona el artículo Geografía y protagonistas de un mito mercenarios y aventureros blancos en África central: “la fuerza visionaria de la novela de Conrad se hizo evidente en los años 60 del siglo XX, cuando durante los procesos de descolonización aparecieron de nuevo cruentas narraciones de las actividades de los mercenarios blancos en el Congo, descritos por un autor como “genios diabólicos sacados de una anacrónica y desagradable botella medieval.””
“Es evidente que los mercenarios blancos de los años 60 en el Congo sufrieron el mismo proceso de barbarización y embrutecimiento que sus predecesores a quienes Conrad había descrito. Pero buscar a Kurtz entre ellos es una tarea vana. Sus autobiografías están llenas de fanfarronadas, excusas vanidadosas y humor primitivo. Especialmente destacable aquí es Siegfried Müller, antiguo “Oberleutnant” de la Wehrmacht alemana. Al llegar tarde para incorporarse a la lucha por Katanga, se había establecido en Sudáfrica como manager de un hotel. Allí esperaba posibles misiones y cuidaba los contactos con algunos compatriotas correligionarios más jovenes. Cuando finalmente fueron requeridos nuevos mercenarios se dijeron a sí mismos: “haremos una caza de cazadores -una- una caza de negros o algo así -haremos una quijotada - ningún peligro, todo okay”, como contaba el mismo Müller en una entrevista. Pero el veterano del frente ruso Müller no ofreció servicios suficientemente convincentes, por lo que fue rápidamente relevado del mando. A pesar de ello alcanzó cierta fama bajo el apodo de “Congo-Müller”, fama que se debía sobre todo a las imaginaciones de algunos perodistas que suponían detrás de cada mercenario a un ex-nazi. Para ellos, Congo Müller, que lucía con ostentación su Cruz de Hierro, era la encarnación perfecta de este prototipo. Entre sus compañeros en el Congo, sin embargo, era más que nada motivo de burla: contaban que incluso por las noches se prendía la Cruz de Hierro en el pijama. Pero la popularidad de Müller no es debida a sus hazañas en África sino a una entrevista realizada por la televisión de la ex-RDA: creyendo que se encontraba ante periodistas occidentales comprensivos, contaba borracho y entre risas, sus masacres en el Congo, y se declaraba dispuesto a ofrecer su “know-how” al servicio de la liberación de la RDA o incluso a formar parte de una “Legión Vietnam”. Esta entrevista, bajo el título “El hombre sonriente - confesiones de un asesino”, fué televisada en 1966 y en Alemania del oeste fué considerada una mera operación de propaganda hasta que la difusión de nuevas noticias sobre el papel de los mercenarios en el Congo aclaró su veracidad.” 
Ahora pensar que somos los subdesarrollados, los incapaces, es una falta de conciencia de parte del opresor el conspirador y sobre todo del saqueador, y que ahora nos traen apoyo para ayudar a los “salvajes” es un etimología a la cual ellos deben ser llamados y no nosotros.







QUETZALTENANGO 13 DE FEBRERO DE 2014





      [1]    Baechler, Breviario..., p. 29.
      [2]    Baechler, Breviario..., p. 30.
      [3]    Larousse Ilustrado..., p. 820.
      [4]    Baechler, Breviario..., p. 33. La cursiva es nuestra.
      [5]    La cursiva es nuestra.